Sos del Rey Católico, la cuna del rey Fernando

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Cuentan las crónicas medievales que Fernando II de Aragón nació en este pequeño municipio aragonés, limítrofe con Navarra. Pero Sos, más allá de ser la cuna del Rey Católico, es un pequeño enclave amurallado, declarado conjunto histórico en 1968, donde se revive la época medieval. Pertenece a la provincia de Zaragoza y está situada en la comarca de las Cinco Villas, rica por su historia y un entorno preservado.

Sos se levanta sobre un cerro desde el cual, siglos atrás, se vigilaba a la vecina Navarra, sumida en una guerra civil durante el siglo xv. Su fama le viene por ser la villa donde nació Fernando el Católico, el último rey de la Corona de Aragón, antes de su unión con el Reino de Castilla. Este nacimiento fue fruto de los complots de la alta política y es digno de protagonizar un serial: su padre, Juan II de Aragón, se disputaba el trono de Navarra con su hijo Carlos, Príncipe de Viana, fruto de su primer matrimonio con Blanca de Navarra. Por ello, la madre del futuro Rey Católico, Juana Enríquez, prefirió tener a su hijo en lugar seguro, en Aragón, y eligió Sos, donde vivía la familia noble de los Sada, leales al monarca. 

Un paseo por la historia. 

La muralla y sus siete entradas a la villa se mantienen al completo. Antes de adentrarnos a descubrir el patrimonio de Sos, merece la pena observar desde la carretera la panorámica del bello conjunto arquitectónico. Una vez en la población, el recorrido puede comenzar por la Puerta de Zaragoza, de donde parte la calle principal o de Fernando el Católico. Hay que pasear sin prisas para poder observar las casonas y sus detalles góticos y renacentistas. En el camino encontramos el Palacio Español de Niño, que acogerá un futuro palacio de congresos. Al lado tenemos el Palacio de Sada, casa donde nació el rey y que ahora alberga un centro de interpretación dedicado a Fernando el Católico. Este centro organiza visitas guiadas por el municipio y su horario es de miércoles a viernes de 10 a 14 h y de 16 a 19 h, pero en verano abre todos los días. Es necesario reservar con antelación. Antes de llegar al castillo que corona la villa, se encuentra la lonja medieval. Parte de su suelo proviene de la antigua cárcel de Sos y en él pueden verse inscripciones hechas por los presos durante la Guerra Civil y la posguerra. 

Los restos de la fortaleza. 

Finalmente llegamos al conjunto formado por el castillo y la iglesia de San Esteban. Está situado en uno de los dos promontorios de la villa, llamado Peña Feliciana. Del castillo solo pueden verse el exterior y la torre del homenaje, pues el edificio está en ruinas. En la iglesia de San Esteban, que es la principal del pueblo, se encuentra la pila donde fue bautizado Fernando el Católico. En su interior, también podemos visitar el museo de arte sacro, que alberga tesoros artísticos como lienzos barrocos, tallas góticas y numerosas piezas de orfebrería. Ya fuera del recinto amurallado se encuentra el monasterio de Valentuñana, erigido tras una aparición de la Virgen María, de quien conserva una talla que data del siglo xiii. 

Música entre almenas. 

Una vez al año, Sos consigue aunar su espectacular patrimonio con la buena música. Lo hace con el festival Luna Lunera, que se celebra cada verano y tiene como escenario privilegiado la Plaza de la Lonja. El festival atrae a los músicos de más renombre tanto de la escena española como de la internacional. En la antiguas ediciones han actuado, entre otros, Paco de Lucía, Eli “Paperboy” Reed, Elvis Costello o Jorge Drexler. 

Sugerencias gastronómicas. 

En la misma calle de Fernando el Católico encontramos el restaurante La cocina del Principal. Situado en una casa del siglo xv y de ambiente acogedor, sirve los platos tradicionales de la zona, como el ternasco, con acompañamiento de jazz. Otra opción, dada la proximidad con Navarra, es acercarse a la localidad de Javier, a unos 14 kilómetros, donde se encuentra el Hotel Xabier. Su cocina se basa en productos de temporada, tratados con mimo.

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