El "duende" de Córdoba


En Córdoba se fusionan en armonía el pasado con el presente y el futuro. Tierra de mestizaje, el legado de las distintas culturas enriquecen la vista y la mente.

La Real Academia de la Lengua define al ‘duende’ como “encanto misterioso e inefable”. Los académicos lideraban así la difícil tarea de poner un yugo a un término tan mágico como abstracto. La mejor definición es la vivencia empírica de sus raíces, para lo que es indispensable visitar el hogar del duende, Andalucía. Dentro de la provincia, el pasado mudéjar de Córdoba resulta toda una fuente de inspiración.

La mezquita de Córdoba

Mezquita de Córdoba

Construcción emblemática donde la haya, está considerada como el monumento islámico más importante construido en Occidente. La gran mezquita “del viernes” es el paradigma de la época de mayor esplendor omeya en la península ibérica. La mezquita se compone de tres partes: el Patio de los Naranjos, que conserva buena parte de su aspecto original y al que se accede por la Puerta del Perdón, de estilo mudéjar (1377), rodeada de  naranjos y palmeras, fuentes y arcos de herradura. Junto a la puerta se levanta el alminar. 

El acceso a la mezquita se efectúa a través de la puerta de Las Palmas, un bosque de ochocientas cincuenta columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan 365  arcos de herradura bicolores, buena muestra del esplendor del arte de califas en su máximo apogeo. El mihrab, lugar santo de la mezquita, es un joyel de mármol, estuco y mosaicos bizantinos brillantemente coloreados sobre un fondo de oro. Tras la conquista cristiana de Córdoba en 1236, San Fernando convirtió de nuevo la mezquita en catedral. Posteriormente, los primeros legados cristianos en la mezquita se quedaron pequeños, por lo que fue objeto de diversas modificaciones. La nueva Catedral de Córdoba, construida bajo preceptos góticos, será incrustada dentro de la mezquita y erigida sobre la rudimentaria capilla que se habilitó en el siglo XIII.

Medina Azahara

Córdoba

Su construcción, a unos cinco kilómetros de Córdoba capital, obedece a satisfacer la dignidad del califa. El poder del mandatario debía ser representado con la fundación de una nueva ciudad, en aras a demostrar su superioridad sobre sus enemigos. Así nació Medina Azahara, o la ciudad de Zahra en castellano, de la que hoy se conservan vitales vestigios. Sus obras comenzaron en el año 936. Nueve años más tarde, la corte ya se traslada a esta ciudad. No obstante, los trabajos se prolongarán hasta el reinado de Alhakén II, hecho que explica las similitudes entre el crecimiento de la ciudad y las ampliaciones de la mezquita de Córdoba, ambas realizadas bajo su mandato.

El salón de Abderramán II, también conocido como el Salón Rico, fue construido bajo una óptica diplomática. No en vano, era el lugar donde la ciudad recibía a las embajadas. Sin duda, los ilustres visitantes quedarían sorprendidos por la magnificencia del salón, borlado de atauriques de mármol, la ornamentación árabe con motivo vegetal. Sus columnas alternan los fustes de mármol rosa y azul, rematados por cimacios y capiteles de avispero califales, desde los que arrancan los característicos arcos de herradura.

La medina estuvo cercada por una gruesa muralla, que constituye más un límite que un dispositivo militar estrictamente defensivo. En la terraza inferior del complejo se encuentran hoy las ruinas de lo que fue la esplendorosa mezquita Aljama. Y es que a pesar de la riqueza y solidez de los materiales empleados, Medina Azahara no llegó a sobrevivir ni siquiera un siglo tras su construcción, pues fue destruida y saqueada en el 1010.

Alcázar de los Reyes Cristianos

Córdoba

De inspiración mudéjar, aunque fue Alfonso XI de Castilla quien lo mandó construir en el año 1328, el Alcázar de los Reyes Cristianos no es sólo un sobrio edificio en su exterior y palaciego en el interior, sino que ha sido testigo de algunos de los hechos históricos españoles más relevantes. Sus paredes vieron a Cristóbal Colón realizar a sus majestades la petición de fondos para su expedición. También vieron nacer a la infanta Doña María, futura reina de Portugal y fueron el cobijo de los Reyes Católicos durante más de ocho años. 

El Alcázar está flanqueado por cuatro torres: Paloma, Leones, Homenaje e Inquisición, que confieren al conjunto una forma casi cuadrangular. La estancia principal del edificio alberga una bella y prolija colección de mosaicos que fueron encontrados en los años 50 en la Plaza de la Corredera, así como un sarcófago del siglo III. En el subsuelo es posible encontrar aún restos de lo que se cree eran baños reales. El edificio está rodeado por unos impresionantes jardines de más de 50.000 metros cuadrados de extensión.

La plaza de los Capuchinos

Córdoba

El enclave rebosa de encanto sencillo. La plaza de los Capuchinos  se abre en el siglo XVII sobre unas casas que el marqués de la Almunia mantenía en la parte noreste de la villa. El convento de Capuchinos se erigió en 1633, así como de la Iglesia de los Dolores, cuya terminación se produce en 1728. En el año 1794, se erige el monumento al Cristo de los Faroles, atribuido al cantero Juan Navarro León.