Conocida como la isla del Meridiano, es la más pequeña de sus hermanas, con tan sólo 269 kilómetros cuadrados. No obstante esta isla del extremo occidental canario es una fiel muestra de diversos paisajes y ecosistemas, lo que la valió en 2000 ser declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Son menos de 50 kilómetros de un extremo al otro que encierran una enorme riqueza paisajística y biológica.
Su conservación está muy ligada al modo de vida de unos habitantes que han perpetuado labores tradicionales como agricultura, ganadería y pesca, no agresivas con el entorno. Esto se ve beneficiado por las instituciones que promueven una explotación racional de los recursos. Además la mayor parte de los 8000 habitantes de la isla reside en la capital, Valverde
, una tranquila ciudad asentada sobre una montaña a 700 metros sobre el nivel del mar.
Se trata de la única capital canaria no costera y rodeada de naturaleza, muestra con encanto sus empinadas callejuelas, sus jardines y las muestras de arquitectura local. Destaca la iglesia de Santa María de la Concepción, con talla dieciochesca de la Virgen, y escultura genovesa del Cristo de la Columna. Es Valverde un inmejorable punto de partida para una exploración en detalle. Al norte se encuentra Monacal, donde se abren dos grandes piscinas naturales de formación volcánica. También aquí se halla el Pozo de las Calcosas, un antiguo asentamiento de casas de piedra y techo de paja.
En la franja litoral de casi 100 kilómetros abundan enclaves idóneos para el baño y la práctica del submarinismo, gracias en gran parte a la profundidad y limpieza de sus aguas. También encontramos excelentes playas para hacer surf y en general la isla es perfecta para cualquier deporte al aire libre o de aventura. Entre abruptos acantilados también afloran calas y lagunas naturales entre las que destacan el Charco Manso, al norte, o el Charco Azul, al suroeste. También en la costa encontramos valiosos hábitats marinos, como la Reserva Marina de La Restinga
, Mar de las Calmas.
El contraste está presente en todas las panorámicas de el Hierro. Desde los fértiles campos y praderas hasta las fascinantes zonas de roca volcánica con caprichosas formaciones en el sur, entre los que sobresale la cueva de Don Justo, con más de seis kilómetros de galerías. No en vano cuenta la isla con la mayor densidad de volcanes de Canarias, más de 800. El centro se destaca por su exuberante vegetación y sus bosques de laurisilva, vestigio de la Era Terciaria, que convive con encinas, hayas y pino canario. Entre su fauna destacan las aves migratorias, el canario silvestre, el águila pescadora y los reptiles, en especial el lagarto gigante de El Hierro, especie autóctona en peligro de extinción.
La Palma
muestra por su parte un paisaje escarpado y montañoso ilustrado en su Parque Nacional de Caldera de Taburiente. Es un espacio agreste de profundos desniveles y barrancos, revestido de bosques de pino canario y múltiples riachuelos y cascadas. Se halla en una inmensa depresión rodeada de cumbres con picos como El Roque de los Muchachos, Pico de la Cruz, Piedra Llana, Pico de la Nieve, Punta de los Roques, etc., superiores todas a los 2000 metros.
Gracias a este aislamiento, en su suelo volcánico se conservan reliquias del Terciario y numerosos endemismos canarios. En los barrancos se encuentran por ejemplo la rara violeta de la Palma y la jara, conocida como amagante, entre otras muchas especies locales. También es un paisaje con presencia de conos, lavas y magmas plutónicas. En los miradores de las cumbres entre cedros canarios, retama y tomillo, las vistas aéreas son tan extraordinarias que las nubes parecen quedar a los pies del visitante.
No puede obviarse tampoco en la isla el legado cultural de los guanches, aborígenes que ejercían el pastoreo en el interior de la Caldera y que han dejado testimonio en cabañas y grabados en la roca, así como restos de cerámica y monolitos funerarios como el Roque Idafe. Por último en la capital de la isla, Santa Cruz de la Palma, se hallan construcciones renacentistas de aire colonial, así como un casco viejo declarado Conjunto Histórico-Artístico.