Las misteriosas cuevas de Batzola


En un paraje natural de ensueño en el corazón de Vizcaya se asoma el monte Bargondia, que oculta el puente de roca Jentilzubi y el túnel de Abaro. A su encuentro aparece el sigiloso arroyo Baltzola, que da nombre a las misteriosas cuevas de Batzola. Un espléndido marco otoñal que deleita la visión de senderistas y aficionados al deporte de riesgo.

La ruta que atraviesa el monte Bargondia con su modesta cima, sus puentes, valles, rocas y cuevas de cuento, a través de la localidad de Dima, el yacimiento arqueológico de Axlor o el Parque natural de Urkiola es un viaje a las entrañas más profundas de esa Vizcaya verde, de leyenda, de caseríos hermanados en el horizonte.

Una ruta mágica

Imagen de las Cuevas de Batzola

La aventura entre árboles desnudos, manantiales de agua cristalina y caminos dibujados por la naturaleza a su antojo se inicia en Dima, lugar idílico abrazado por el Parque Natural de Gorbea en la comarca vizcaína del Arratia. Desde la ermita de San Francisco de Olabarri se cruza un puente que atraviesa el río Indusi, momento para fotografiar una estampa rural encantadora del caserío Gibeldar, emplazado en lo más alto de un promontorio.

Desde el caserío se desciende por caminos sinuosos hasta el enérgico riachuelo del Batzola. Apartado de la ruta queda ya el yacimiento arqueológico de Axlor y poco después se abre ante nosotros el sensacional puente rocoso 'Jentilzubi', testigo muerto de una cueva en ruinas. El camino se bifurca sembrando la duda en el senderista.

Quien elija la vía izquierda avistará en breve la gran boca de la cueva de Batzola. Misterio y magia dominan en el interior de esta cueva. El sistema conocido como Balzola está formado por la unión de cinco cavidades de nombres (Metrakazulo, Balzola, Abaro-Jentilzubi, Jentilzubi II y Resurgencia de Jentilzubi), a través de tres ríos subterráneos diferentes. Con nueve bocas de acceso, el Portalón de Balzola es la entrada más importante con unas medidas de 55 metros de ancho por 25 metros de altura. Por lo demás, la cueva se distribuye en un conjunto de conductos laberínticos en dirección norte-sur y noroeste-sudeste. Para visitarla y atravesar su arriesgada zona de placas, galerías y angostos pasillos conviene llevar una linterna y un calzado adecuado. Cuando la intriga se apodera del visitante se avista la luz natural que indica el fin de la cueva.

Al salir el río que lleva su nombre desaparece antes de alcanzar el túnel de Abaro, un peculiar pasadizo atravesado por el pequeño río. Un decorado de cascadas y valles abren paso a una senda libre, infinita que conduce al barrio de Batzola. Reino de paz y caseríos perdidos.

Por carretera asfaltada se llega a la ermita de San Lorenzo, a quien los lugareños rinden romería cada 10 de agosto, se desciende a Dima, sobre ella el humilde monte Illunbe de 447 metros de altitud cierra el cordal de Altun por el norte. Se trata de una de las montañas con más legado mitológico de Vizcaya. Está rodeada de barrios con extensa tradición de lamias o lugar de lamias y akelarres.

Otros atractivos históricos. Palacio Urízar

Monumento residencial aristocrático que data del siglo XVI y recuerda inevitablemente a las fortalezas banderizas. Levantada en la localidad de Dima entre los siglos XVI- XVII ocupa un lugar dominante en el municipio. Sus muros están realizados en grandes bloques de sillería caliza. En la fachada principal aún se conserva intacto el escudo nobiliario de los Urízar.

Humilladero de la Piedad

Imagen del Pórtico del Humilladero de la Piedad

Emplazado entre la plaza y la parroquia de Dima este magnífico edificio religioso pertenece al siglo XVIII. Trabajado en cantería, sobresale su verja barroca forjada en hierro. En su amplio pórtico adelantado y sostenido sobre toscanas y podiums aparece la imagen del símbolo de San Pedro Apóstol y su fecha de fundación. Otro monumento excepcional es la Iglesia de la Magdalena de Lamindao. De origen gótico, está cubierta por un artesonado de madera. Conserva una singular torre del siglo XVIII. La torre Ziurrista es una construcción civil para albergar a hidalgos, del gótico tardío, luminosa y cómoda.

Cementerio

Imagen de la Iglesia de San Pedro Apostol

El camposanto de Dima es de gran belleza arquitectónica. La portada es de estilo toscano, mientras que la fachada neoclásica de silleria se sustenta en cuatro columnas dóricas. Catalogado como cementerio extraecclesiam o fuera de la iglesia se caracteriza por su topografía orientada entre el sol y un valle. Este terreno peculiar hace que las sepulturas de tipo fosa estén situadas en terrazas. Una calle central une acceso y capilla; ésta última esta abrigada en un frondoso bosque de pinos. 

Además, este municipio vizcaíno está dotado de completos equipamientos turísticos. Hay tres casas rurales de construcción popular, restaurantes y tabernas tradicionales.

En definitiva, un encuentro con la naturaleza en estado puro,  con el misterio de los brujos y akelarres, con una forma de vida sencilla y tradicional y con una cultura milenaria que cautivarán la mente y el corazón de sus intrépidos visitantes.

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