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Castillo Templarios Ponferrada torres

13 castillos en Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid que visitar

Castillos en la tierra que te harán soñar en el aire

28/05/2024 –

Actualizado: 16/05/2024

Pocas cosas más hermosas que levantar castillos en el aire. Por suerte, en este país puedes trasladar tus fantasías a castillos en la tierra, hacerlos un poco más reales al recorrer unos cuantos de los 20.000 que hay en España. Para ayudarte a sentir todo eso, aquí te hemos seleccionado trece castillos que ahondan en el corazón de España (Castilla y León, Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid).

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Las murallas forman parte de nuestra infancia desde que tenemos uso de razón. Desde esa magia del cubo de arena volcado y destapado, donde descubres tu primera torre de almenas. Luego llega la excavación del foso de defensa que le rodea. La Asociación Española de Amigos de los Castillos tiene contabilizados 10.200 a lo largo de la península, por lo que recorrerlos es una tarea para una vida. Puedes empezar por lo que te contamos.

Castillos de Ávila. Arenas de San Pedro

Castillos de Ávila. Foto: Isabel García.

Jaén es la provincia que tiene más, quizá porque Andalucía, Al-Andalus, durante ocho siglos tierra de árabes, fue la última a la que llegó la Reconquista. Pero Castilla -esa tierra de castillos que se defendía contra los árabes- fue el territorio que llevó a Alfonso X el Sabio a decir aquello de “España es segura e batida de castillos”. Las primeras torres defensivas -porque estos edificios nacieron todos para la defensa- datan del siglo IX. Como eran lugares con una función militar, eran menos ostentosos que los europeos, más palaciegos y algo más confortables que los austeros muros defensivos con su torre para el señor en el interior.

En los últimos dos siglos eso ha cambiado mucho, muchísimo. Ahora, las dos Castillas, además de ser las tierras que más antiguas fortalezas tienen, disfrutan de una red de torres, palacios, antiguos lugares restaurados que convierten en un placer recorrer la meseta, saltando de torre en torre. En verano, resguardan del calor inclemente; en invierno, acogen del frío áspero; en primavera y otoño, te envuelven en belleza cuando regresas de las excursiones. Y te dan historia. Y luego, el toque soñador, te harán sentir a ti, a tus hijos, a tus amigos como princesas, reyes o, simplemente, pueblo llano que ha logrado asaltar la fortaleza.

1. Castillo de Ponferrada (León)

Un lugar que huele a leyendas, gracias a sus torreones, almenas y la atmósfera que rodea a la Orden de los Templarios, aquellos caballeros cruzados que defendían la cristiandad y que acabaron en la hoguera por orden del Papá de Roma, temeroso de sus poderes. Este castillo es uno de los grandes iconos del Camino de Santiago, el buque insignia de una fortaleza construida por los monjes templarios para proteger a los peregrinos. Hay que cruzar su puente levadizo para descubrir los secretos de una historia fascinante y una revitalización ejemplar.

Castillo Templarios Ponferrada portada

Castillo de Ponferrada. Foto: Miguel Cuesta.

2. Castillo de la Mota en Medina del Campo (Valladolid)

Impacta. Es una fortificación de ladrillo que imitaron en toda Europa, la enorme Plaza Mayor donde se celebraban importantísimas ferias mercantiles y financieras en los siglos XV y XVI, y un Palacio, que el paso del tiempo ha ido menguando, donde dictó su testamento y murió Isabel la Católica, la reina de todas las reinas. La construcción, en lo alto de una mota -de ahí su nombre- la inició Juan II de Castilla y Enrique IV, padre y hermano mayor, respectivamente, de Isabel. Pero fue Fernando el Católico el que ordenó levantar la segunda muralla, con cinco líneas de tiro, y el foso seco de 12 metros de profundidad. Gracias a los avances técnicos del Renacimiento convirtieron un sencillo castillo medieval en uno de los Parques de Artillería más importantes y copiados del siglo XV.

Medina del Campo: Castillo de La Mota (apertura)

Castillo de la Mota. Foto: Ana Isabel Rodríguez.

3. El Alcázar de Segovia (Segovia)

Es uno de los 15 castillos más bonitos del mundo según National Geographic, y uno de los dos seleccionados en España. Mucho antes de que esa selección tuviera lugar, ya fue descubierto por los viajeros extranjeros famosos, como Jan Morris, fascinada con miles de historias y leyendas a la sombra de Isabel la Católica. El Alcázar adquiere esa vista de cuento-palacio renano o de las orillas del Loira, que al personal le hace olvidar que no tiene más que algo más de un siglo, porque se incendió, aunque se inició en el siglo XII. Fue aquí donde Isabel, recién proclamada reina, "se vio asediada por una turba enfurecida, pero se adentró a caballo entre ella, con bravura tal –sola sobre su corcel– que la multitud se apartó acallada con su sola presencia", cuenta Morris.

El Alcázar, cual clíper que navega, según Jan Morris. Foto: Sofía Moro.

Alcázar de Segovia. Foto: Sofía Moro.

4. Castillo de Zúñiga en Arévalo (Ávila)

Una de las torres mudéjares de Arévalo destaca en el perfil de la ciudad, la torre del homenaje del castillo de los Zúñiga. Una llamativa edificación militar de estilo románico y mudéjar, de planta pentagonal y ubicada en la confluencia de dos ríos. El contraste es evidente en los mismos muros del castillo: en la parte inferior brilla el blanco de la piedra y en la superior, el rojo del ladrillo. Una imagen que nos da una pista de cómo fueron cambiando los materiales a lo largo de su construcción. Su visita es una hermosa ilustración de la historia medieval, pues además alberga una importante colección de cereales del mundo. Es uno de los castillos de Ávila que hay que visitar.

Vistas del castillo de Arévalo (Ávila).

El castillo de Árevalo, fortificación, silo y museo. Foto: Alfredo Cáliz.

5. Calatrava La Nueva, en Aldea del Rey (Ciudad Real)

Rezuma testosterona medieval. Digna de haber inspirado a la inquietante abadía benedictina de El nombre de la rosa, esta ciudad-fortaleza suele ocupar los top ten de los castillos más bellos de España. Solo el ascenso a la fortaleza, de las más inexpugnables de Europa en el siglo XIII, es toda una aventura. Desde la altura acechan al visitante las ciclópeas murallas concéntricas, cimentadas en la roca, que protegen el núcleo de uno de los centros de poder más importantes de la Baja Edad Media en el sur peninsular. De hecho, hay expertos que la encuentran similar al Crac de los Caballeros, en Siria.

La elevación sobre la que se sitúa la fortaleza.

La fortaleza de Calatrava La Nueva. Foto: Manuel Ruiz Toribio.

6. Castillo de Belmonte (Cuenca)

Este es, literalmente, un castillo de película. Y luego de emperatriz española, Eugenia de Montijo. Se hizo universal con la película El Cid, protagonizada por Charlton Heston y Sophia Loren. Fue recuperado para el turismo histórico por un descendiente de la emperatriz, Javier Fitz–James Stuart de Soto. Aquí, una mañana de 1840, los ojos azules de una Eugenia de trece años se quedaron enganchados de los muros y las torres que rodeaban este impresionante castillo-fortaleza. Durante siglos, había resistido los embates de la historia. Ahora, la recreación interior y exterior, las justas y fiestas que celebra, convierten el lugar en una excursión estupenda.

La emperatriz nunca olvidó su primera visita al castillo de Belmonte, de sus antepasados.

Castillo de Belmonte. Foto: Sofía Moro.

7. Castillo de Sigüenza (Guadalajara)

El castillo de Sigüenza es uno de esos lugares que lo tienen casi todo para satisfacer la imaginación. Levantado en el siglo XII sobre una fortaleza musulmana del VIII, durante siglos fue el castillo de los Obispos de Sigüenza. Pero casi como todas las fortalezas, su historia está vinculada a los reyes, que han dejado como herencia un fantasma, el de Doña Blanca. Desde 1976 es Parador, lo que te permite disfrutar de una visita turística, incluidas las estancias de la fantasma doña Blanca, y dormir pensando en escuchar sus pasos.

El castillo impone cuando cae la noche.

El castillo de Sigüenza de noche. Foto: Almudena Martín.

8. Castillo de Jadraque (Guadalajara)

Si hubiera que hacer una selección de los lugares que más se han vinculado al Cid, habría que decir que el Castillo de Jadraque está entre los primeros. No en vano es más conocido como el Castillo del Cid. Se llama así porque la fortaleza aparece citada en El Cantar de Mio Cid y los señores eran los Duques de Cid. La de El Cantar del Mio Cid no es la única mención literaria. Para Ortega y Gasset, Jadraque -nombre de origen arabe- era el cerro más perfecto del mundo. Sus alrededores son un lujo para senderistas y aficionados a la bici.

Castillo del Cid de Jadraque. Foto Cultura Castilla-La Mancha.
Castillo del Cid de Jadraque. Foto Cultura Castilla-La Mancha.

9. Castillo de Almansa (Albacete)

Es una pasada, un castillo que encierra misterios incluso hoy. Las últimas excavaciones datan sus muros a finales del XI e inicios del XII, durante la época de los almohades. Es un milagro que siga en pie, porque en los inicios del siglo XX estuvo a punto de ser derruido. Sus muros en mal estado eran un peligro. Por suerte, la Academia de la Historia para la medida y pide ayuda a la de Bellas Artes, que paraliza las obras que se estaban haciendo. En 1921 fue declarado monumento Arquitectónico-Artístico, y ahora, en pleno siglo XXI compite siempre por ser uno de los lugares, rincón o fortaleza más famoso de España. Está situado sobre el Cerro del Águila y desde mucho antes de llegar a Almansa se divisa la hermosa mesetas desde la que vigila.

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Castillo de Almansa. Foto cedida.

10. Castillo de Peñafiel (Valladolid)

Peñafiel no es solo tierra de vinos y cordero. La visita se puede acompañar con un baño cultura, dedicando un tiempo al castillo, no de los más famosos de la comarca y bien conservado. Además, pegado al Museo Provincial del Vino. Esta fortaleza, uno de los 41 castillos que tiene la provincia de Valladolid, data del siglo X y tuvo la suerte, frente a otros como el Almansa, de ser reconocido muy pronto su valor cultura: desde 1917 es Monumento Nacional. Es ideal para jugar a moros y cristianos y su loma, estrecha y larga, hace entender el porqué Almanzor peleaba por mantener el territorio.

Castillo de Peñafiel. (Foto: Guía Repsol.)

Castillo de Peñafiel. Foto: Guía Repsol.

11. Castillo de Manzanares El Real (Madrid)

Es la fortaleza más famosa de Madrid y también la mejor conservada. El castillo más madrileño es obra de la Casa de los Mendoza, un linaje iniciado con Iñigo López, Señor de Vizcaya, en la segunda parte del XI en la localidad de Mendoza, en Álava. Fue el I Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza, quien inició la construcción de esta bella fortaleza y la terminó su hijo Iñigo. En el siglo XV los Mendoza eran una poderosa dinastía, vinculados a los Reyes Católicos. Diego Hurtado incorporó al arquitecto Juan Guas a la obra. Rehabilitado recientemente, está bien para conocer la ambientación del siglo XV y los alrededores, con el pantano del Manzanares al fondo, son estupendos para pasear en una escapada desde Madrid.

Manzanares del Real, un castillo de película.

Manzanares del Real, un castillo de película. Foto cedida.

Castillo-torreón de doña Urraca en Covarrubias (Burgos)

Covarrubias, uno de los más bellos pueblos de Burgos, encierra historias insólitas, como la de la infanta Doña Urraca, hija del poderoso Fernán González. Por desobedecer a su padre en lo del amor, este la encierra en la torre de las fortaleza, donde la deja morir. Otros dicen que la emparedó en el torreón. La historia oficial cuenta que la muralla y la torre pertenecen a las fortificaciones y castillos que Fernán González fue levantando a las orillas del Arlanza para defender el señorío de Lara frente a los ataques de Abd al Rahmán III. La torre donde encerró a Urraca es la única que ha aguantado el paso del tiempo. Todo eso sucedió en el siglo X.

El torreón de la Infanta Doña Urraca. ¿Estará emparedada ahí?

El torreón de la infanta doña Urraca. Foto: Alfredo Cáliz.

13. Castillo de Cornatel, Priaranza del Bierzo (León)

Otro lugar envuelto en los misterios de la orden de los Templarios. Fue la poderosa orden de los caballeros cruzados quienes lo ocuparon más tiempo, sobre las ruinas de lo que debió de ser un campamento romano. Cuando los caballeros de la cruz cayeron en desgracia, pasó a manos del Duque de Lemos. Se levanta sobre un promontorio que permite otear el valle del río Sil. Sus murallas y restos destilan un sabor a leyenda, más si se visita en primavera u otoño, con el cielo plomizo. En sus orígenes se cree que este fue el castillo de Ulver, citado en textos medievales de los primeros tiempos de la Reconquista. La comarca del Bierzo se merece esta y otras muchas visitas.

Castillo de Cornatel

Vistas desde las ruinas del Castillo de Cornatel. Foto cedida.

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