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Tres playas de Valencia para ir a pasar el día desde Madrid.

Playas en Valencia ciudad: las Arenas, la Malvarrosa y la Patacona

Tres playas de Valencia para ir a pasar el día desde Madrid

Actualizado: 17/05/2024

Fotografía: Sofía Moro

En menos de dos horas puedes estar mojando los pies en la playa y pensando qué arroz vas a pedir para comer. Y después de hacer castillos de arena o tumbarte a la bartola, vuelves a coger el tren y te plantas de nuevo en tu casa. Para los más activos, caminando se empalma una playa con otra, de Las Arenas a la Malvarrosa y fin de fiesta en La Patacona, en una ruta que no llega a los ocho kilómetros. Estas son las tres playas urbanas de Valencia en las que pasar un día estupendo.

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El sueño estival para los de interior de la Península es un playa de arena blanca en la que alternar chapuzones con paseos, un juego de palas y un chiringuito a mano para refrescarse también por dentro. Ese dolce far niente que apetece en cuanto suben las temperaturas está aquí al lado, tan cerca que es posible escaparse por la mañana y regresar a dormir tras una jornada redonda. Un suculento plan que anticipa las vacaciones y el deseo por alargar la gozosa desidia de no tener nada que hacer.

Aquí, en la playa de Las Arenas, se ubicaba el antiguo barrio de pescadores de Valencia.
Aquí, en la playa de Las Arenas, se ubicaba el antiguo barrio de pescadores de Valencia.

1. Playa de Las Arenas o del Cabanyal

Es una de las playas más conocidas por los valencianos porque la tienen más a mano que ninguna otra. Ubicada entre La Marina, la parte con más marcha del puerto, y la playa de La Malvarrosa, es un arenal repleto de vida. Entre semana, puedes encontrarte con colegiales que disfrutan de un rato al aire libre mientras toman el bocadillo, turistas hambrientos de buen tiempo y sol y gente de la ciudad que disfruta del privilegio de tener mar y lo exprimen durante el ratito del que disponen.

Entre semana, las pandillas de jóvenes aprovechan el recreo a media mañana.
Entre semana, las pandillas de jóvenes aprovechan el recreo a media mañana.

Si algo distingue esta playa es el característico hotel balneario Las Arenas frente a la playa, que fue un famoso balneario en los años 20, 30 y 40 del pasado siglo muy popular entre los valencianos por sus piscinas, y continúa ahora como hotel de lujo. Su enclave marca el inicio de la playa y el paseo marítimo flanqueado por palmeras que enlaza con La Malvarrosa como siamesas y discurre por el paseo Neptuno, en el que siempre hay un trasiego marcado por la ausencia de prisa. La cadencia del relax.

 El mar regala un decorado irresistible para fotografiar cualquier escena cotidiana.
El mar regala un decorado irresistible para fotografiar cualquier escena cotidiana.

En esta zona, los restaurantes con vistas al Mediterraneo ofrecen una cocina en las que los arroces son el plato fuerte, acompañados de ensaladas y mariscos. Sentado en cualquiera de las terrazas contemplas las historias que se desarrollan ante tus ojos como si fuese una película. Olvídate del móvil y deja volar la imaginación, hay material suficiente como no aburrirte en horas.

 Los partidos de voley en la Malvarrosa son un espectáculo más de esta playa tan animada.
Los partidos de voley en la Malvarrosa son un espectáculo más de esta playa tan animada.

2. Playa de la Malvarrosa

Jarana, voley y mucho selfie, porque si hay algo de lo que presumir es de estar en la playa. Fuera de Valencia, es la más famosa. Siempre hay ambiente, lo que es un imán para quienes disfrutan estando en compañía. Aunque su popularidad quizá se deba también a lucir un nombre tan evocador. Y es que en su día, a mediados del siglo XIX, fue una plantación floral de malvarrosas cuando el botánico francés responsable del Jardín Botánico de Valencia, la convirtió en un gran huerto de flores para producir jabones, perfumes y aceites esenciales.

Los restaurantes con terraza en los que picar algo jalonan el paseo marítimo.
Los restaurantes con terraza en los que picar algo jalonan el paseo marítimo.

Su club municipal de voley playa, que también es escuela, es un foco de atracción constante. Raro será que no haya partidos con los que pasar el rato para cuando te aburras de tostarte vuelta y vuelta en la clásica tumbona de rayas azules y blancas o en la toalla. Como la playa es muy ancha, también son habituales los grupos dando pases con la pelota en la zona más cercana al paseo, donde la orilla está demasiado lejos como para tumbarse y se molesta menos al resto.

 No podían faltar las tumbonas de rayas y las sombrillas de paja. Un clásico estival.
No podían faltar las tumbonas de rayas y las sombrillas de paja. Un clásico estival.

Para comer y tapear hay multitud de bares y restaurantes. ‘Casa Carmela’ no es solo uno de los sitios favoritos del chef Dabiz Muñoz, sino también para los locales que aprecian su paella auténtica con garrafón, rojet y caracoles. Abierta hace más de un siglo, es una institución en donde la paella se toma con cuchara de madera directamente del recipiente. La chef Begoña Rodrigo de ‘La Salita(3 Soles Guía Repsol), recomienda ‘La Alegría de la huerta’, un restaurante a pie de playa abierto desde hace 40 años, que dice encarnar el espíritu de los antiguos merenderos de playa. Raciones suculentas y variedad de arroces, tanto caldosos como secos, y fideuá.

En La Patacona siempre hay bicis esperando mientras sus sus jóvenes dueños se encuentran.
En La Patacona siempre hay bicis esperando mientras sus sus jóvenes dueños se encuentran.

3. Playa de La Patacona

La playa urbana de Alboraya, donde la horchata es leyenda, es la continuación natural de La Malvarrosa. Aquí termina, o comienza, la ruta por las tres playas de alrededor de ocho kilómetros, ideal para los que prefieren que el sol les pille en movimiento. Al estar más alejada del centro, está también menos masificada. Aunque los turistas no se resisten a los bares y restaurantes que jalonan el paseo marítimo tras conquistar lo que antes eran casitas de una planta, pintadas cada una de un color, en las que los vecinos sacaban las sillas al caer el sol y charlaban hasta bien entrada la noche.

Los niños tienen opciones para cuando se aburran de los castillos de arena.
Los niños tienen opciones para cuando se aburran de los castillos de arena.

Ahora las terrazas sustituyen esas tertulias pero el ambiente de barrio sigue latente. Siempre hay algún vecino que te recomienda un lugar para desayunar o refrescarte con una horchata natural de chufa. A Begoña Rodrigo, que es una de las residentes, le gusta tomarse el café en ‘Tres14’, donde todos los bocados son informales y apetecibles. ‘La más bonita’ es otro de esos sitios para los que ya han tomado suficiente arroz y prefieren una ensalada o una hamburguesa.

El relax de los vecinos que antes salían a tomar el fresco a la puerta de casa, se ha trasladado ahora a las terrazas.
El relax de los vecinos que antes salían a tomar el fresco a la puerta de casa, se ha trasladado ahora a las terrazas.

En su kilómetro de longitud, hay mucha juventud, a los que no les importa irse un poco más lejos que a bañistas de más edad. También multitud de turistas, que disfrutan del panorama desde las terrazas cóctel en mano. A primera hora de la mañana o cuando se pone el sol, los caballos pasean de un centro ecuestre cercano pasean por la orilla, creando una imagen de postal. Las bicis esperan pacientes que sus dueños se den un chapuzón y se recarguen de vitamina D.

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