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Ruta Senderista la Llania. Mujer al final del camino de árboles

Ruta por el sendero de La Llanía (Valverde, El Hierro)

Un bosque húmedo y refrescante para cualquier día del año

02/10/2023 –

Actualizado: 03/07/2023

Fotografía: Hugo Palotto

La ruta de la Llanía es uno de los senderos más populares de los muchos que surcan  la isla de El Hierro. Prácticamente toda la isla se puede recorrer a pie realizando las rutas que proponen para los amantes de las caminatas. Sin embargo, esta es sencilla, apta para toda la familia, y en su corto trayecto cuenta con una bosque, que bien podría haber sido en el que se perdieron Hansel y Gretel; la  caldera volcánica mejor conservada de la isla; dos miradores fascinantes; y hasta un bailadero de brujas.

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La naturaleza de la isla estuvo siempre muy vinculada al pueblo herreño que no podía dar la espalda a su generosidad pero tampoco a su brutalidad. Sus bosques, su escasez de agua, sus fuertes vientos o sus costas negras y salvajes, entre otras características que tan bien definen su personalidad, son un recordatorio constante de lo que es la isla pequeña de las Canarias.

Ruta Senderista la Llania. Árbol gigante con mujer a sus pies
Busca a la persona en la imagen para ver el verdadero tamaño del árbol.

Antes de adentrarnos iniciar la travesía conviene saber algunas detalles. La ruta, que es circular, ofrece diferentes niveles: la verde, con poco más de 4,2 kilómetros y dos horas de duración; la naranja, con 5,6 kilómetros y de unas 3 horas de duración; y las azul, con 7,4 kilómetros y 4 horas de duración aproximadamente.

Ruta Senderista la Llania. Árbol del que se extraía agua
La relación entre el bosque y el pueblo herreño se aprecia en este tipo de árboles y claros.

En la Llanía, se aprecia esa simbiosis de los habitantes de antaño y los bosques de la isla. Nos permitimos algún spoiler: en el camino se encuentra un árbol que recuerda cómo los isleños extraían y aprovechaban el goteo que deja la bruma en los árboles, que escurría a través de las hojas y se recogía en un aljibe. Una forma ingeniosa de aprovechar la humedad que alcanza su máxima expresión en el místico Árbol de Garoe.

Ruta Senderista la Llania: Detalle musgo en la rama
Detalle del verde musgo del bosque.
Ruta Senderista la Llania: árboles con musgo.
El musgo que crece adherido a los árboles es consecuencia de la bruma.

El sendero conduce por un bosque de fayal-brezal digno de mil y una fotos. La zona del brezal, ubicado en la zona más lluviosa de El Hierro, da paso a un claro que transporta en pocos metros a una laurisilva increíble, en la que los musgos y los líquenes parecen atesorar toda la magia natural que solo se puede encontrar en estos bosques canarios.

Camino cubierto por techo de árboles.
Escenario perfecto para una película de Tim Burton.

No todo es humedad, y tras atravesar un apabullante tramo cubierto de helechos, los brezos toman la iniciativa para explicar con su presencia al caminante que aquí la humedad importa un poquito menos. De vez en cuando aparece un calvero para devolvernos al uso de la naturaleza en El Hierro, tan asociada a la ganadería.

Ruta Senderista la Llania. Mirador de la Llanía: Vista izquierda
El Mirador de la Llanía ofrece la visión del Valle de El Golfo.
Ruta Senderista la Llania. Mirador de la Llanía: Vista derecha
Los riscos verticales de Tibataje vistos desde el mirador.

El baile de las brujas

Hay que pasar por la Fuente del Lomo para llegar a uno de los lugares más increíbles de la ruta: Hoya de Fireba. Cuenta con su propio mirador a la caldera mejor conservada de la isla. Una imagen que recuerda con un paisaje fascinante el reciente pasado volcánico de este pedacito de tierra en el Atlántico. Se trata, según cuenta Turismo, de un “cráter de 259 metros de diámetro interior y una profundidad de 110 metros”. Casi nada para hacer una parada y quedarte boquiabierto.

Ruta Senderista la Llania: Mujer en el bosque de helechos
Los helechos son característicos de este tipo de naturaleza canaria.

Existe otro mirador en la ruta que aparece de repente, y como si lo suyo fuera pasar desapercibido, pero aquí la orografía de la isla impacta dejándole a uno clavado en el sitio. Se trata del Mirador de la Llanía con unas vistas al Valle del Golfo, que muestra sus acantilados verticales que tanto recuerdan a Hawái, aquí mismo, en la islita de El Hierro. Un paisaje descomunal de una fuerza increíble que termina en los Roques de Salmor dejando al espectador sin aliento.

Ruta Senderista la Llania. Cruce de senderos
Punto en el que la ruta te conduce a uno u otro mirador.
Cartel del Bailadero de las Brujas.
El Bailadero de la Brujas es uno de los puntos más mágicos de la ruta.

Siempre hay espacio en las islas para la mitología popular, especialmente, cuando se trata de estos bosques de misteriosas brumas, que esconden a ratos el paisaje, y unos verdes capaces de poner los pelos de punta. En el sendero de la Llanía, este papel lo cumple un soberbio claro conocido como el Bailadero de las Brujas. En el archipiélago hay varios, y están muy relacionados con la creencia de que eran los lugares en los que quedaban para bailar las brujas, personajes asociados a la creencias del pueblo canario. Pero estos claros, también eran el sitio en el que los antiguos (aborígenes) llevaban a sus animales para invocar la lluvia.

Hoya de Fireba: caldera volcánica.
Vista parcial de la Hoya de Fireba.

Fuera para lo que fuese, los claros del camino solo añaden más fascinación a un bosque que se sale de los cuentos de la literatura clásica de los hermanos Grimm para arrastrarte a un posible reino del Señor de los Anillos o, por qué no, a un lugar único en el mundo: justo ahí, en el municipio de Valverde, en la pequeña isla de El Hierro.

Una mujer atraviesa un puente del bosque.
La ruta es circular y dispone de tres niveles de dificultad.

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