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Museo Nacional de Arte de Cataluña (Palau Nacional)

Barcelona, Barcelona

¿Quién no se ha planteado alguna vez qué es la pureza? Se podría decir que es algo original, que no ha sido mezclado. Por ejemplo, el agua. Dos fuentes sirven como carta de presentación al museo Nacional de Arte de Cataluña. Son la monumental de la plaza de España y la Font Màgica. La primera, de corte clásica, recuerda constantemente al líquido puro a través de la representación de los tres principales ríos y mares de la península. Por tanto, la esencia líquida del país brota en un surtidor de más de 30 metros. La segunda, obra realizada para la Exposición Universal de 1929, juega además con la luz y la música en una sinfonía única. Pureza también parece recordar a la ausencia de imperfección. En este caso, podrían ser las líneas perfectas de la arquitectura del Palau Nacional. Este edificio tiene una cúpula inmensa que utiliza los destellos para crear sentimientos mágicos. Esta última está inspirada en la de San Pedro del Vaticano, mientras que sus torres evidencian la presencia de la catedral de Santiago en tierras catalanas. Por último, el término pureza puede referirse a algo representativo. Las piezas de arte románico que conserva el museo son sobresalientes, entre ellas, el ábside de Sant Climent de Taüll. Junto a ello, sus fondos cuentan con obras del gótico y de grandes genios como Velázquez (San Pablo) o Rubens. Entre sus muros, el museo Nacional de Arte de Cataluña agrupa todos los significados existentes de la palabra pureza.

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